La parálisis cerebral es un conjunto de trastornos que afecta la capacidad de una persona para moverse, mantener el equilibrio y la postura. Los síntomas aparecen durante los primeros años de vida. Por lo general, no empeoran con el tiempo. Las personas con parálisis cerebral pueden tener dificultades para caminar. También pueden tener problemas realizando tareas como escribir o usar tijeras. Algunas tienen otras afecciones médicas como convulsiones o discapacidad mental. Se estima que 3 de cada 1,000 nacimientos llega a sufrir el mal.

Algunos factores que pueden aumentar el riesgo de un bebé de sufrir parálisis son: infección en la madre durante el embarazo, como la rubeola, problemas con la circulación sanguínea en el cerebro antes del parto, desarrollo cerebral anormal,  nacimientos prematuros o bajo peso al nacer, bebés en posición de glúteos en el comienzo del trabajo de parto, abuso de sustancias tóxicas o químicas por parte de madre durante el embarazo, golpes en la cabeza e ictericia.

No es una afección progresiva por lo que el daño no empeora gradualmente. En general, los síntomas se observan en el niño por primera vez, antes de que cumpla los dos años de edad. Sin embargo, las manifestaciones podrían cambiar en el transcurso de la vida a medida que el sistema nervioso madura. Esto significa que los síntomas podrían cambiar con el paso del tiempo. Le enfermedad dura toda la vida.

La gravedad de los indicios varía ampliamente de un niño a otro, desde una torpeza apenas visible, a problemas mucho más graves de movimiento que pueden hacer que el pequeño necesite una silla de ruedas.

Entre las manifestaciones más comunes expuestas por un niño con parálisis cerebral tenemos: músculos rígidos o demasiado fláccidos, movimientos descontrolados y falta de coordinación, dificultad para caminar (por ejemplo, que arrastre un pie o una pierna), dificultad para controlar la motricidad fina (por ejemplo, dificultad para escribir o abotonarse una camisa), dificultad para hablar, tragar o comer y babeo excesivo.

Muchos niños con parálisis cerebral también sufren otras enfermedades. Entre las más comunes, están las siguientes: discapacidad intelectual o dificultades del aprendizaje, convulsiones, retraso en el crecimiento y el desarrollo, deformidades en la columna vertebral, pérdida visual o auditiva, trastornos del habla, infecciones y dolencias prolongadas.

Existen métodos de asistencia para los niños hoy en día. Algunos medios son computadoras, software, sintetizadores de voz y libros con imágenes para ayudar con la comunicación.

Cuidar y apoyar a un niño con parálisis cerebral puede resultar un desafío que tiene sus recompensas.