Cierta gente cuando conoce a alguien, suele hacer un reconocimiento de las manos que luce (o desluce) la nueva persona. Inclusive saca conclusiones a partir de su aspecto. Así como algunos escudriñan los ojos o la mirada, otros lo hacen con las manos. A partir de ahí cada quien obtiene un diagnóstico o veredicto. ¿Y las uñas? Bien recortadas, sucias, largas, con esmalte o sin esmalte, mordidas, con la pintura a medias, etc.

Las manos son, al igual que el rostro, una de las zonas de nuestro cuerpo que más tiempo pasan expuestas a las agresiones del ambiente y a la contaminación, por lo que se debe poner especial atención a su cuidado. Por otra parte, las uñas sufren igualmente deshidratación, descamación y otra serie de problemas cuando no son tratadas con un mínimo de esmero.

Unas uñas cuidadas, ya sea pintadas o al natural, dan una buena imagen y es importante estar pendientes de su salud. Si se muerden las uñas, hay esmalte en exceso o simplemente, se cuenta con las uñas muy sensibles es de considerarse el que se apliquen los productos y cuidados necesarios.

La salud y belleza de las uñas depende en forma muy importante de la alimentación. La falta de vitamina B puede ser muy nociva para ellas. De modo que es muy recomendable incluir en el régimen alimenticio cotidiano a los cereales, la levadura de cerveza, el trigo, las almendras y las nueces, el pescado y los crustáceos;  no propiciar la falta de calcio que proporcionan los productos lácteos, o a la falta de sales minerales como el hierro, el magnesio o el zinc.

He aquí algunas sugerencias para no dañar las uñas:

  • No morderlas.
  • No cortarlas si se rompen fácilmente.
  • Aplicarse endurecedor en forma ocasional.
  • No recurrir a productos químicos que las debiliten.
  • Uso de guantes para fregar los platos y realizar las tareas domésticas.
  • Usar disolventes suaves, sin acetona para no deshidratarlas.

Las uñas también necesitan una dosis de hidratación para estar sanas y fuertes. Con tal fin se aconsejan baños en aceite de oliva para dejarlas a remojo durante 5 minutos y después darles masaje para que absorban los nutrientes lo mejor posible. Si además se busca endurecerlas, deben aplicarse unas gotas de aceite de ricino.

En general, para endurecer las uñas son recomendables los productos que contienen urea o ácido láctico, así como los suplementos con biotina a veces también llamada vitamina H, vitamina B₇ y vitamina B₈, que suelen prescribir los dermatólogos.