La distrofia muscular es un padecimiento hereditario que en realidad comprende a más de 30 variantes de afecciones que provocan debilidad muscular, así como pérdida de masa muscular. Es un mal genético, progresivo e irreversible.  No es contagioso y no puede provocarse por una lesión o actividad. Todas las formas de distrofia muscular empeoran a medida que los músculos se debilitan y la mayoría de las personas con esta afección tarde o temprano pierden la capacidad de caminar. Algunos tipos aparecen en la infancia o en la niñez mientras que otros surgen en la edad mediana o incluso después. Ciertas manifestaciones de distrofia también afectan al corazón, el sistema gastrointestinal, las glándulas endocrinas, la columna, los ojos, el cerebro y otros órganos.

No existe una cura para la distrofia muscular pero se pueden controlar los síntomas y prevenir complicaciones. Las víctimas más comunes suelen ser los niños, se estima que 1 entre 3,500-5,000 pequeños corre el riesgo de enfrentar algún tipo de distrofia.

Pese a que el trastorno puede afectar a varios tejidos y órganos del cuerpo, incide con mayor prominencia en la integridad de las fibras musculares. La enfermedad causa degeneración muscular, debilidad progresiva, muerte de la fibra, ramificación y división de la fibra.

No existe tratamiento específico que pueda detener o revertir la evolución de cualquier forma de distrofia muscular. Todas las variantes son genéticas y no pueden prevenirse.

Cada terapia se enfoque en mantener la mantener al enfermo para que sea lo más independiente posible y evitar las complicaciones resultantes de la debilidad, la movilidad disminuida que a veces lleva al sedentarismo, y las dificultades cardíaca y respiratoria. El proceso puede implicar una combinación de técnicas, incluidas la fisioterapia, la terapia a base de medicamentos y la cirugía.

La terapia ocupacional puede ayudar a algunos pacientes a enfrentar la debilidad progresiva y la pérdida de los movimientos. Algunos individuos tal vez necesiten aprender nuevas aptitudes laborales o nuevos modos de realizar tareas mientras que otras necesitarán cambiar de trabajo.

Para hacer un pronóstico más o menos razonable acerca del futuro que le depara a una persona con distrofia, se debe tener en cuenta el tipo de padecimiento y la velocidad de la evolución. Algunos padecimientos son leves y progresan de modo muy lento dando lugar a una expectativa de vida normal, mientras que otros son más graves y causan incapacidad funcional y pérdida de la ambulación. La expectativa de vida puede depender del grado de debilidad muscular y de cualquier complicación respiratoria o cardíaca.