Tal vez cuando se pongan en circulación los tan anunciados vehículos autónomos, algunas precauciones al momento de pilotar un automóvil resulten superfluas, pero de momento se deben observar ciertos cuidados a la hora de conducir. Si tomamos en cuenta que el primer coche -todo un bólido en su época- con motor de combustión interna (1860) podía alcanzar la vertiginosa y desenfrenada velocidad de 2 km/hr -se podía ir más de prisa a pie-, podemos decir que el peligro de la rapidez ha aumentado en forma considerable.

La jerarquía de los riesgos al conducir ha variado un poco con el tiempo y el avance de la tecnología, sin embargo, el primer lugar lo sigue ocupando la falta de experiencia al volante. Según las estadísticas a nivel mundial, las personas con poca o nula destreza al manejar son las que provocan o son víctimas del mayor número de accidentes de tránsito, a menudo con resultados fatales.

Hace algunos años, la segunda causa con mayor incidencia en los accidentes era el consumo de alcohol, pero hoy ha sido superada por el uso del teléfono dentro del vehículo. ¡Cuántas veces no se ve a una persona enfrascada en enviar mensajes o sosteniendo el aparato con el hombro. Distraída y sin percatarse de lo que tiene enfrente o alrededor! Según recientes estudios, el uso del celular mientras se conduce disminuye un 35% el tiempo de respuesta del conductor.

Las distracciones de quien conduce representan el 40 por ciento de las colisiones o percances. Buscar algo en el automóvil, controlar la música o mirar por la ventana son acciones que provocan choques y desgracias.

El manejar un auto de manera agresiva o irresponsable, zigzagueando o intentando piruetas para rebasar a otros o para derrapar el coche, ocupan un lugar  importante en el número de incidentes.

Conducir un vehículo en malas condiciones es también un decisivo factor de peligro. Las fallas mecánicas suelen hacer de las suyas en los momentos más inesperados.

No menos del 10% de las personas que se accidentan manejan cansadas. Si el encontronazotiene lugar en una zona urbana, generalmente solo son pérdidas materiales, pero si ocurren en carreteras, el riesgo y la tasa de mortalidad ascienden dramáticamente.

Aquí cabría introducir un larguísimo etcétera, pero es preferible citar aunque sea en forma sucinta algunas otras causas de accidentes: curvas sinuosas, personas o animales cruzando, reflejo del sol, invasión de otro carril, carreteras con doble vía, obras de reparación en el camino y desde luego, malas condiciones meteorológicas.