Ir a todas partes con la piel tostada, incluso en los inclementes fríos de invierno, es un deseo que para muchos se convierte en manía. Una adicción que ya no se controla. Quienes padecen de este trastorno creen que su piel jamás está morena cuando en realidad están casi al punto del achicharramiento. Ello provoca que la persona se exponga en demasía a los rayos del sol y, por ende, a los rayos ultravioleta. Ese es el peligro real. Desde luego también están las cabinas que irradian sus potentes emisiones y son igual de nocivas.

La tanorexia es un trastorno psiquiátrico o dismorfofobia al tener una percepción distorsionada de las características físicas. En la mente de los afectados siempre ronda la idea de que están muy pálidos, casi del color de la leche, por lo cual su piel les parece insípida y sin atractivo alguno.

Las causas pueden ser baja autoestima, necesidad de sentirse aceptado por los demás, problemas de ansiedad, depresión o reacciones compulsivas.

Por lo común, las personas aquejadas de tanorexia no suelen ver ni reconocer su problema. El conflicto de sufrir tanorexia no acaba en la propia patología, sino que puede llevar a desarrollar otras enfermedades: cáncer, lesiones oculares como cataratas, debilitamiento del sistema inmunológico, quemaduras graves y otras afecciones de relevancia.

Como se trata de un trastorno mental, el tratamiento y abordaje de este problema debe realizarlo un psiquiatra. Además de un proceso psicofarmacológico y una terapia especial para abordar la fuente de la tanorexia, es posible que también se recomiende al paciente con el dermatólogo para que valore los posibles daños ocasionados en la piel y, si fuera necesario, aconseje el método de cura a seguir.

Una vez que el afectado reconoce y acepta el problema, el psicólogo realizará una evaluación para determinar el alcance del desorden y el tratamiento a seguir. La terapia es el tratamiento principal que seguirá el adicto al bronceado. Durante las sesiones, se trabajará principalmente en la autoestima del individuo y en recuperar la percepción adecuada de la realidad y de su cuerpo. Las personas del entorno del afectado también pueden ayudarle trabajando su autoestima. Especialmente si se trata de una persona joven, es importante que los educadores y las familias inculquen desde la infancia una autoimagen sana y unos correctos hábitos de exposición alSol.

Algunas fuentes indican que las personas con tanorexia presentan un 75% más de probabilidades de padecer un cáncer de piel.