Recuerdo con cierta nostalgia un tanto absurda, que en mis tiempos de estudiante, un camarada cursaba la carrera de “administración del tiempo libre”. Lo encontré dormido sobre una alfombra rodeado de cómodos y grandes cojines, con la baba escurriendo por las mejillas. Lo desperté preguntándole: “¿Qué haces?”. Amodorrado respondió: “Estoy haciendo la tarea”.

Si bien es cierto que el derecho a descansar y a disponer del tiempo libre es una de las conquistas sociales más importantes de la civilización, tampoco se debe confundir con la pereza flagrante, con la holgazanería más impúdica. No hay que confundir.

El poeta indio Rabindranath Tagore (1861- 1941) afirmó: "El descanso pertenece al trabajo como los párpados a los ojos". Descansar no es ociosidad, y el reposo no es en modo alguno pérdida de tiempo como sí lo es la conducta haragana del todo cínica e improductiva.La pereza es una actitud negativa del alma, es no querer hacer las cosas que se deben o pueden hacer. Es un vicio de los seres sin apetito por los quehaceres que alimentan al ser.

El haragán es quien más se queja de la situación económica del país, de las autoridades de gobierno, las instituciones, de los jefes, de quien prospera y hasta de la religión cualquiera que sea.

En la medida de lo posible, las tareas que uno asuma en la vida deben tener un componente de placer y estímulo. Cuando dicha tarea se vecomo un castigo, las cosas andan mal y se tiene que cambiar la actitud para poder recuperar el placer perdido. Para eso se hizo el descanso.

El descanso es necesario, vital. Tal vez ha sido mal interpretado o confundido su legítimo propósito.

La holgazanería, en cambio, es considerada como la madre, engendradora y cimiento de todos los vicios. Obstaculiza la consecución de las virtudes y valores humanos. Se la considera un pecado capital en todas las religiones. Genera adicción, pues nunca decrece, siempre va en aumento si no se corrige.

La holgazanería es una plaga en la sociedad actual, debido a la apetencia de que todos quieren que las cosas aquí y ahora sin el menor esfuerzo, lo mismo en los niños, jóvenes o personas mayores. Fomenta la inconsistencia y la intolerancia.

El descanso, en cambio, es un hábito saludable: la memoria mejora, el sistema inmune se fortalece, la presión sanguínea baja, la inflamación en el cuerpo se reduce, la concentración y capacidad mental mejoran. En suma, descansar nos beneficia en todos los órdenes de la vida.