No se trata de hacer un pacto con el diablo para verse siempre joven, como si se nos apareciera Mefistófeles para hacernos una oferta de eterna lozanía,  ni se trata de ser un émulo de Dorian Grey. Tampoco es asunto de creerle a toda aquella persona que al vernos exclame: “parece que tienes treinta años menos”. Es cuestión de recurrir a simples recomendaciones para darle un poco de batalla al tiempo y lucir como si se tuvieran unos cuantos años menos, pero no treinta.Dejando a un lado la influencia de la genética y el estilo de vida, existen algunos sencillos hábitos que pueden ayudar a mantenerse joven durante más tiempo, sin necesidad de cirugía o sustancias botulínicas para corregir las arrugas de la piel. No es una misión imposible el retrasar los efectos físicos del proceso natural de envejecimiento sin intervención de fármacos o tratamientos artificiales.

Algo básico es el descanso profundo después de cualquier jornada. Si hay algo que ayuda a retrasar el reloj que hace un llamado a las arrugas, eso es el sueño. Es fundamental dormir ocho horas cada noche, por lo menos. Lo que se dice, un sueño reparador.

El disminuir (o de plano erradicar) alimentos altos en azúcares no naturales es otra sabia decisión ya que hinchan los ojos y producen manchas en la piel por la pérdida de colágeno. Los masajes o auto masajes faciales no son solamente placenteros y relajantes, también son una técnica casera y natural para rejuvenecer el rostro de manera progresiva.

A pesar de que muchas personas lo desconozcan, a medida que se envejece, el cabello comienza a adelgazar perdiendo así volumen y fuerza. Sí, lo que nos cuentan en los anuncios televisivos de cosmética para el pelo no es mentira: pierde color y se rompe con facilidad. Hay que conservar el cabello húmedo y con nutrientes. De ser posible, evitar el teñirlo aunque sea para cubrir las canas.

Para mantener una piel sana se recomienda utilizar cremas hidratantes nocturnas con bases de aceites naturales o sueros. Lo importante en este caso es combatirla deshidratación como consecuencia de los años.

Y, si bien el ejercicio y largos paseos son muy pertinentes para ponerle obstáculos a las huellas de la edad, tampoco se debe abusar del sol. Uno puede exponerse a la luz solar durante 10 o 15 minutos diarios. De este modo puede convertirse en un hábito saludable sin perjudicar el cutis. Todo sacrificio es poco en aras de la juventud y la belleza.