Tener cuatro paredes y un techo, con excelentes acabados y los mejores materiales, no implica necesariamente tener un hogar. En contraparte, tener una morada humilde, con los muros en malas condiciones, con grietas y goteras, puede ser el domicilio de un auténtico hogar. Hay diferencia. Y mucha.

El hogar entraña sentido de pertenencia, el refugio de una familia. Una casa no es eso necesariamente. La palabra hogar se usa para designar el lugar donde una persona vive, donde siente seguridad, calma y paz. En esto último, en cuanto a la sensación de sentirse resguardado; se diferencia claramente del concepto "casa", que sencillamente se refiere al lugar habitado, al lugar físico. Un amontonamiento, en la mejor de las circunstancias, de piedra y cemento o paja y madera.

Casa es una simple distribución de cuartos, sala de estar, dormitorios, cuartos de baño, cocina, comedor, etc.

Remontándonos a las investigaciones históricas, se dice que la palabra hogar proviene del lugar en el que se reunía, en el pasado, la familia a encender el fuego para calentarse y alimentarse.Etimológicamente, el término hogar tiene orígenes de lo más curiosos. En un primer momento, se cree que deriva del término focus del latín y señala el lugar donde se enciende una hoguera. Pero también se toman otros orígenes que refieren a brillar, o lo relacionan con un faro y su función luminosa.

En la casa encontraremos calor o abrigo, es decir, protección física para el cuerpo, mientras que en el hogar encontraremos protección para el alma y el espíritu, que forman parte del ser humano.La casa se puede comprar, vender, arrendar, permutar; en cambio el hogar no tiene precio, no se compra ni se vende.

El hogar se conforma gracias a las personas que habitan un sitio.Es un concepto más personal e íntimo que involucra la convivencia estrecha entre personas. No se necesita un parentesco de primera línea para ser considerado como parte de un hogar. Es una casa que se complementa con los sentimientos de quienes habitan en ella.Es el sitio que nos permite compartir momentos, donde estar juntos, realizar juegos, celebrar fechas especiales, reunirse alrededor de una mesa, conversar con familia o amigos. Reír, llorar, tener esperanzas y sueños. Buenos y malos ratos.

En suma, la diferencia entre casa y hogar se da por el hecho de intervenir el factor humano que brinda las contribuciones que puede llevar a cabo el corazón.