La manipulación genética en nuestros tiempos ha mostrado un progreso desmesurado que ha sorprendido incluso a los científicos con mayor experiencia. La ciencia y la técnica se han unificado con un poder no conocido en otras épocas de la historia. Ahora bien, no todo lo que es posible desde el punto de vista científico, es ética y jurídicamente bien visto. La ingeniería genética como fenómeno de la era actual, debe utilizarse bajo consideraciones y objetivos éticos para salvar a la humanidad de aquellos males heredados de los ancestros. La manipulación de los genes con fines terapéuticos no se hace  acreedora a reproche alguno ya que si bien se altera el patrimonio genético de un individuo ello se hace con el fin de que en el futuro viva de modo saludable. Cabe preguntarse, ¿por qué surgen este tipo de dilemas? Si esta técnica puede corregir los genes defectuosos responsables de enfermedades, también podría teóricamente producir bebés con unas características físicas determinadas (color de ojos, cabello, ciertos rasgos, fuerza muscular, etc.) y también más inteligentes, lo que plantea importantes problemas éticos. Aunque la manipulación genética siempre ha despertado suspicacias, la aparición ahora de uevas tecnologías que permiten alterar «a la carta» el genoma de embriones humanos, espermatozoides y óvulos ha vuelto a encender las alarmas. La nueva técnica, llamada edición de genes, permite borrar, añadir o cambiar genes. Así se pueden corregir, graves enfermedades hereditarias causadas por un único gen como la fibrosis, la distrofia muscular o algunos tipos de cánceres antes de que el bebé nazca. Pero, como ya se hizo el comentario, además de curar graves enfermedades, la manipulación permitiría  retocar genes con fines menos loables para mejorar al futuro bebé, modificando los que sería el aspecto original del nuevo ser en camino, con el propósito de “embellecerlo”. Esa pendiente resbaladiza que plantea la técnica es lo que más inquieta a algunos científicos. Los médicos y hombres de ciencia familiarizados con esta técnica dicen que su aplicación todavía no es segura para este propósito y advierten de la polémica que se avecina. «Ni es ético ni es seguro», han hecho saber en varios artículos publicados en revistas especializadas. Los genetistas, además afirman que la belleza y la inteligencia no están reguladas por un único gen. La manipulación genética sí funcionaría para corregir enfermedades como la distrofia muscular o el cáncer, pero aún no es una técnica consolidada. Por ello, los científicos recomiendan tomar las cosas con cautela.