Para muchas personas es hora de que ciertos estereotipos de belleza sean rotos de una vez y para siempre. Hay tantas definiciones y expectativas de belleza que las mujeres tienen que enfrentar. Quién no ha hecho ese giro de ojos o ha puesto expresión de circunstancia cuando ese pariente o amigo demasiado preocupado dice que te cortaste el pelo demasiado corto y te ves juvenil o te hace contar cada carbohidrato que comes porque no deseas engordar.

El punto es que la belleza se ha vuelto muy restrictiva por un lado y convencional por el otro. Nos adherimos y replicamos ante esas definiciones rígidas de belleza. Cada persona es única y hermosa con sus imperfecciones, así que no es necesario cambiar todo sobre nosotros solo para encajar o perseguir estereotipos opresivos. La belleza física produce beneficios que van más allá de la manera en que se ve uno y lo ven los demás. En cada aspecto de nuestras vidas se nos recuerda que la apariencia importa. La evidencia sugiere que la sociedad tiende a atribuir a aquellos que son físicamente atractivos las cualidades añadidas de sociabilidad, amabilidad y competencia. Los estándares apropiados para la apariencia son medidos y dictados por un pequeño grupo, para los cuales, quienes no están a la altura de las normas de apariencia y estética del momento a menudo se perciben como vagos, incompetentes y menos productivos. Los empleadores a menudo usan la apariencia como señal de las calificaciones del empleado, incluso después de tomar decisiones de contratación. Nuestra sociedad está obsesionada con la apariencia.Tanto hombres como mujeres al admitir el valor de una apariencia atractiva se esfuerzan de manera continua por mejorar su aspecto. Más allá de las características faciales, la sociedad mide la apariencia en variables como el aseo, la vestimenta y el uso de cosméticos. De hecho, en las interacciones iniciales, la apariencia a menudo se usa para juzgar y comparar personas. No solo la apariencia de un individuo tiende a eclipsar sus otras características al formar la base de la primera impresión, también influye en las percepciones de los otros atributos de dicha persona.