El tema de los videojuegos, ¿es un estímulo o un freno? ¿Un problema o una solución? ¿Una virtud o un defecto? Ante todo, intentemos no ponernos tan tajantes y revisemos el asunto. Es cierto, los niños invierten mucho tiempo frente a la consola de videojuegos. A veces postergan sus obligaciones domésticas y tareas escolares por ello. La industria de los videojuegos cada vez es más fuerte en el mundo y ahora no solo involucra a los niños sino a los ya no tan niños. Hoy hay incluso profesionales de todas las edades. Algunos están más de 8 horas continuas frente a la pantalla. Ya sea que se trate de un profesional o no, si alguien pasa muchas horas del día jugando hay que tener cuidado, pues se puede estar sufriendo de adicción a los videojuegos. Algo que resulta grave teniendo en cuenta que medicamente se asocia a la ludopatía, que es la inclinación patológica a los juegos de azar. Se asevera que los videojuegos hacen más listas a las personas. Puede ser, pero la pregunta es ¿listos para qué cosa? si se la pasan horas encerrados sin socializar y a veces sin saludar a los vecinos de la cuadra ni ven la luz del día.Tal vez el uso de los videojuegos haga despertar la vocación hacia el diseño de estos y ello empuje a que se quiera aprender ciencia e informática para lograrlo. Si se hace caso de esa voz interior que llama, enhorabuena, pero si no, se convertirá solo en un apego torcido. Entre las consecuencias más peligrosas está la obesidad que se vincula al sedentarismo causado por estar jugando videojuegos en forma excesiva y casi sin control. Los videojuegos no son la única opción de entretenimiento, hay que generar espacios para otras actividades de tal forma que las consolas de video no sean la única opción para pasar el tiempo.Cierto, los videojuegos reclaman cierto nivel de conocimientos, entre ellos el inglés; por lo menos lo básico y relacionado con el mundo de la informática. Programar o diseñar videojuegos es un campo multidisciplinario donde la programación sí es una parte importante pero no la única. En algunos casos es bastante arduo. No se debe confundir la adicción con la vocación. En el primer caso ya se puede hablar de un trastorno mental. Y en la mayoría de los casos se requiere de una atención integral especializada.